-- Andalucia Para Conocer: Huelva

25 diciembre 2014

Huelva



Desde las estribaciones más occidentales de Sierra Morena hasta el litoral atlántico, el viajero que se adentra en la provincia onubense disfruta, bajo un cielo luminoso, de una naturaleza pródiga y delicada.
El clima de la sierra, húmedo y suave, dulcifica las altas temperaturas del verano y los rigores invernales. El centro, más caluroso y seco, se refresca con las brisas marinas del atardecer.
Un clima templado del litoral, que invita a disfrutar del sol y del mar durante todo el año, en un entorno de pueblos blancos, acogedores y dotados de los más modernos servicios.
Fronteriza con Portugal y bañada por el Océano Atlántico se sitúa en el oeste de Andalucía, limita al norte con la provincia de Badajoz, al este con las provincias de Sevilla y Cádiz, al sur con el Océano Atlántico y al oeste con Portugal.
Pese a su vecindad con la provincia de Cádiz, es la única provincia española que no tiene comunicación directa con su vecina y para llegar a la misma debe atravesar la de Sevilla. La capital de la provincia de Huelva es la ciudad de Huelva.
La historia de esta provincia, de inequívoca vocación marinera, se remonta al primer milenio anterior a nuestra era. Tartesos y fenicios explotan las minas del interior, convierten los pueblos del litoral en prósperos enclaves mercantiles y crean una ruta marítima, para transportar los minerales de Tharsis y Riotinto a las ciudades del Mediterráneo oriental.
Al final de la Edad Media, los puertos atlánticos onubenses viven un periodo de gran esplendor. Del muelle de Palos de la Frontera, en 1492, parte la primera expedición de Colón hacia el Nuevo Mundo. La gesta colombina señala un antes y un después en la historia de Huelva.


Provincia rica en tradiciones y poseedora de un patrimonio paisajístico y cultural que se remonta a la civilización tartésica. Su huella se puede rastrear por el Andévalo y la Cuenca Minera. El bosque umbrío de la sierra, las dehesas de encinas y las milenarias explotaciones mineras, permiten disfrutar de paisajes dilatados y apacibles.
La campiña del Condado de grandes pueblos agrícolas y peculiar arquitectura, se extiende hasta la costa, de suave clima e inmensas playas cubiertas de un manto vegetal de pinos y enebros. El litoral alcanza los límites del Parque Nacional de Doñana, allí donde el Guadalquivir desemboca en el mar.
Recientes hallazgos arqueológicos reconocen a Huelva como la ciudad más antigua de occidente. Dada su estratégica ubicación geográfica, a lo largo de siglos, ha sido testigo privilegiado del paso de culturas y civilizaciones, cuyo legado la han ido forjando y enriqueciendo hasta convertirla en la ciudad de vasto patrimonio histórico que es hoy.
En el subsuelo de Huelva se ha localizado e inventariado numerosos vestigios de la civilización tartésica, datada como la más antigua de occidente, que abrió paso en la historia al asentamiento de numerosos pueblos gracias a su proximidad al mar.



El testigo lo recogieron los fenicios, a los que se atribuye alrededor del año 1000 A.C la constitución del actual núcleo urbano de lo que posteriormente llamaron Onuba, y los romanos, de cuya presencia, aunque documentada, apenas si se conservan restos arqueológicos de relevancia.
Con escasas evidencias del pueblo visigodo, fueron los musulmanes los siguientes en asentarse a partir del siglo VIII d.C en Huelva, donde coexistieron los núcleos de Welva y Saltish, la actual isla Saltés. Tras varios siglos de dominación musulmana, la época cristiana anticipa uno de los acontecimientos que marcarán la historia de la humanidad y al mismo tiempo la de Huelva, de vocación marinera: su contribución al Descubrimiento de América en
1492.
Este hito, sin embargo, precede al declive experimentado por la ciudad en los siglos posteriores, en los que, sacudida también por los devastadores efectos del terremoto de Lisboa de 1775, que la despojó de gran parte de su patrimonio monumental y arquitectónico, se estanca con respecto al florecimiento de otras ciudades españolas.
Habría que aguardar hasta finales del siglo XIX, poco después de que Huelva adquiriera la capitalidad de la provincia, para asistir a su impulso económico e industrial gracias a las explotaciones mineras inglesas repartidas por la provincia, que hicieron del puerto de Huelva un enclave estratégico, incluso con implicaciones en la II
guerra mundial.
Esta herencia anglosajona acabaría por encauzar su actual fisonomía hasta la construcción del Polo Químico en los años 60 y su posterior transformación urbanística le permiten despegar
económica y demográficamente.



Presencia Romana en la historia de Huelva.Ver Mas...............









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