-- Andalucia Para Conocer: Los Dólmenes de Antequera

27 diciembre 2014

Los Dólmenes de Antequera




Los constructores de los monumentos megalíticos son las primera comunidades agrarias de las fértiles tierras del valle del Guadalhorce. En el entorno de la necrópolis se han identificado varios asentamientos de los periodos Neolítico y de la Edad del Cobre, los periodos de apogeo del megalitismo, entre aproximadamente 5000 y 2200 años antes de nuestra era, como el Enclave Arqueológico de Peñas de Cabrera en Casabermeja que cuenta con un importante conjunto de pinturas rupestres. En la formación kárstica de El Torcal, al sur de Antequera y la Sierra de Mollina, hacia el Noroeste, se encuentran asentamientos en cueva del periodo Neolítico como por ejemplo la Cueva del Toro, la Cueva de la Pulsera o la Cueva de la Higuera. En algunos de ellos se han realizado investigaciones arqueológicas que han permitido establecer aspectos relativos al hábitat, la tecnología y la economía de estos grupos. El asentamiento más próximo a la necrópolis megalítica es, no obstante, el Cerro de Marimacho, una pequeña colina situada apenas a 200 metros al Este de Menga y Viera. Aquí, a fi nales de la Edad del Cobre (c. 2600-2200 a.n.e.), existió una pequeña aldea al aire libre con viviendas semi-subterráneas. En general, es bastante improbable que ninguna de estas comunidades neolíticas y de la Edad del Cobre (integradas por no más de unas pocas decenas de individuos) acometiera individualmente la formidable empresa de construir los enormes monumentos megalíticos. Esta tarea debió requerir una estrecha cooperación entre numerosas comunidades que compartían códigos religiosos comunes así como una noción compartida de pertenencia tribal o clánica.



Situados alrededor de tres kilómetros, a las afueras de Antequera, la historia y el misticismo se dan la mano en el considerado mejor conjunto dolménico de España, compuesto por los Dólmenes de Menga, Viera y El Romeral. Estas huellas arqueológicas fueron testigo de poblados existentes hacia el 2000 a.C. y 1800 a.C, años en que se fechan sus construcciones, que han soportado el peso de siglos de historia y han sido y son objeto de múltiples estudios e investigaciones.
Estas construcciones megalíticas, reconocidas como monumentos histórico-artísticos, forman parte de un conjunto declarado como Zona Arqueológica por el Gobierno andaluz hace dos años. Además de los dólmenes, conforman este conjunto el poblado calcolítico del Cerro de Marimacho y una villa romana, extendiéndose alrededor de más de 200.000 metros cuadrados.
Viera y El Romeral, increíbles vestigios de la cultura funeraria de la Edad de Bronce en la Península.
Dolmen de la Cueva de Menga
Situados alrededor de tres kilómetros, a las afueras de Antequera, la historia y el misticismo se dan la mano en el considerado mejor conjunto dolménico de España, compuesto por los Dólmenes de Menga, Viera y El Romeral. Estas huellas arqueológicas fueron testigo de poblados existentes hacia el 2000 a.C. y 1800 a.C, años en que se fechan sus construcciones, que han soportado el peso de siglos de historia y han sido y son objeto de múltiples estudios e investigaciones.
Estas construcciones megalíticas, reconocidas como monumentos histórico-artísticos, forman parte de un conjunto declarado como Zona Arqueológica por el Gobierno andaluz hace dos años. Además de los dólmenes, conforman este conjunto el poblado calcolítico del Cerro de Marimacho y una villa romana, extendiéndose alrededor de más de 200.000 metros cuadrados.
Dolmen de Menga, principal exponente de la necrópolis



Los Dólmenes de Menga, Viera y El Romeral forman la necrópolis de este conjunto, siendo el de Menga su exponente principal y el de mayor antigüedad, fechado hacia el 2500 a.C., aunque las últimas investigaciones apuntan a que se construyó más de mil años antes. Su cámara sorprende por sus grandes dimensiones, de 25 metros de largo y siete de ancho, formada por siete grandes monolitos cuadrados en cada lado y una enorme piedra que forma la cabecera. Cinco grandes losas de piedra horizontales descansan sobre tres pilares centrales, convirtiendo a la cámara en una impresionante galería sobre la que se aprecia, desde el exterior, el montículo de tierra que cubre al dolmen, de 50 metros de diámetro. Es el único de los tres dólmenes que tiene unas inscripciones de figuras antropomórficas, situadas en la primera losa de entrada a la izquierda. Y es que, por todas sus singularidades, el dolmen es considerado como uno de los más importantes de toda Europa.
Se localiza sobre una pequeña elevación frente a la vega antequerana y está orientado hacia la Peña de Los Enamorados, hecho que le confiere un carácter casi excepcional. Así, llama la atención que, mientras que la mayoría de los sepulcros megalíticos hallados en la región andaluza se orientan directamente hacia el este, hacia la salida del sol, el dolmen de Menga se encuentra "mirando" a la Peña de los Enamorados. Parece que la peña pudiera ser un lugar de ceremonias, tal como demuestran las pinturas rupestres encontradas en ella, y la orientación, en este caso, sería una forma de rendir tributo a este sitio.

Viera y El Romeral



Por su parte, el dolmen de Viera, se construyó hacia el 2000 a.C. Se emplaza a unos 70 metros del dolmen de Menga y, a diferencia de éste, sí está orientado hacia la salida del sol. Se trata de un sepulcro de galería cubierta, formada por un corredor de acceso y una cámara de sección cuadrada a la que se accede por medio de una puerta labrada en un monolito. El corredor, de 19 metros, se conserva completo en un espacio formado por ocho ortostatos a la derecha y siete a la izquierda, mientras que la cámara es una habitación formada por cinco grandes losas, cuatro que forman las paredes y una cobija a nivel con el corredor. Sobre todo ello descansa un túmulo de tierra.


Y por último, El Romeral, situado a tres kilómetros de los otros dos, es de forma similar al de Viera, con un pasillo y una cámara final. Pero en esta construcción, la cámara final se sigue de otra menor, de base circular. Es significativo el empleo de la técnica de la falsa bóveda, constituida por piedras que se superponen en capas sucesivas hasta casi cerrar el techo. Su construcción data del año 1800 a.C. y es el dolmen de este conjunto megalítico que mejor podría ratificar la posible función y el carácter funerario o sepulcral de este tipo de construcciones gracias a los hallazgos de restos humanos.






Gracias por la Colaboración

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